EL SECRETO ESTA EN LA LLAVE

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lunes, 18 de febrero de 2019

CUANDO LA TIERRA DUERME


    
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 C U A N D O    L A    T I E R R A    D U E R M E


“No la despiertes.  
Déjala dormir. Necesita descansar, está agotada. la, Mímala, ella será tu último refugio cuando digas adiós”
-¿Por qué te enfadas así?
-No estoy enfadada.
-Entonces, ¿por qué machacas así la tierra con esa piedra?
-Lo hago para ahogar mi rabia.
-Ves cómo estás enfadada. No deberías hacer eso.
-Cuál, ¿machacar la tierra?
-Sí.
-¿Por qué? No sufre, no sangra, no llora, no grita.
-Eso crees tú. La tierra está tan viva como tú y yo.
-Ya no soy una cría. Soy una mujer.-También lo soy yo, pero  nunca olvidaré las palabras  que un día me dijo  mi abuela cuando yo era  una niña y, al igual que tú, descargaba mi furia contra la tierra a patadas.

“No la despiertes...”
Sus palabras, me abrieron a un mundo desconocido y hermoso. Me hizo caminar descalza para que mi piel tomara contacto con ella. Que supiera de su aspereza,  su blandura. En mis manos depositó un puñado de ella. “Cierra los ojos, me dijo, y trata de oír lo que te dice”.
Estaba triste, bajo ella había mucho sufrimiento. Ni los cálidos rayos de sol, ni las bellas flores que había, eran suficiente motivo para que olvidara, que en sus entrañas, miles y miles de cuerpos habían encontrado su final en una guerra sin fundamento alguno como
 lo son todas las guerras.
Desconcertada, dejé que se escurriera entre mis dedos.

“Déjala dormir...”
-“Tienes que respetarla. Está viva y vive para que tú puedas vivir. Ella sufre cuando la maltratamos. Nos ha dado todo cuanto le pedimos y nunca se queja de nuestro desmedido pedigüeño. No seamos tan injustos con ella cuando todo su esplendor decaiga, desaparezca, es tiempo de arroparla y esperar su nuevo despertar”.

“Necesita descansar...”
-Durante meses y meses, luchó contra La Naturaleza, que le regaló de todo. La abrasó, secó y resquebrajó. La mojó tanto, que incluso a veces la inundó. Cuando se preparaba para su letargo, el frío y la escarcha, hicieron que su desolación fuera más triste. Pero ella, siempre fiel a esa humanidad que la cuida, pese a todos esos sinsabores que soportó, nos alimentó y vistió sus mejores galas en honor a unos seres, que la mayoría de las veces, no lo merecemos.

“Está agotada...”
-Siéntate a mi lado.
Junté mi pequeño cuerpo al lado del suyo. Su cálido abrazo envolvió mi pequeñez.
-“Mira lo que pisas”.
Sus manos añosas, pero llenas de fuerza, tomaron una tierra seca, desvaída, que se apretujaba en pequeños terrones para darse un aliento que los días iba acortando.
-“Ya no está firme, ni presta como meses atrás. Su cansancio  junto a su sequedad, hace que parezca muerta. No lo está. Cuando la tierra duerme, nos invita a su descanso y nosotros sabedores de todo su esfuerzo, lucha y paciencia, la dejamos dormir. Lo merece. No la pidas ahora, lo que tan generosamente nos dio en su tiempo”.

¡Mímala! ¡Ámala!
-“Lo mismo que amas a tus padres, ámala a ella. Cuando naciste, ya estaba aquí. Recibió tus primeros pasos, tus juegos y también, tu rabia cuando algo te salía mal.
Alguna vez, sentiste su mordedura dolorosa en las rodillas. Está viva y muestra de vez en cuando su enfado.
Aprende a mimarla. Dala todo lo que necesita. No es muy exigente y, ¡te lo agradece tanto! Niña mía, eres aún muy pequeña quizá para entender todo esto que te estoy diciendo, pero creo que es ahora cuando mejor se entiende todo.
A mí, nadie me enseñó  lo que te estoy diciendo, cuando tenía tu edad. Pero yo nací a su lado. Corrí como un cervatillo, libre, descalza sobre ella  aprendí mucho. Su olor cuando es mojada por la lluvia, no tiene igual. Es limpio, fresco, como un bebé  después de su baño.
Ella fue testigo de mi primer amor. Los besos y caricias que mi ardoroso cuerpo recibía, la tierra era nuestro lecho, soportó con callada envidia, todas esas sensaciones que estremecían todo mi ser”.

“Ella será tu último refugio cuando digas adiós ...”
-“Cariño, en ésta vida todo lo que nace muere. La muerte es algo a lo que jamás podremos sustraernos. Es una cita ineludible a la que todos debemos acudir y ella, la tierra húmeda, seca, apelmazada o suelta, te tomará, te abrazará y juntas os fundiréis hasta que formes parte de ella. La tierra nos recoge a todos. No es racista, ni entiende de dogmas”.
-Tu abuela debió de ser una mujer maravillosa. Sensible y fuerte a la vez
-Eso pienso yo. Tenía unos conceptos muy claros d la vida. Sabía cómo enfrentarse a ella. Fue la mejor maestra que tuve. Todo lo que me dijo y enseñó, quedó muy grabado en mí. Así que ya sabes: “No la despiertes, déjala dormir...

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r.p. 00/2008/1315   
León 12 5- 1998













viernes, 1 de noviembre de 2013

EL MUNDO DE LAS SOMBRAS





Cuando alguien menciona esa frase, el silencio es unánime.
Todos eludimos no hablar de ese tema, pero está ahí queramos o no.
Cada segundo de nuestras vidas, la muerte de cualquier ser humano, interrumpe la placidez de seguir vivos y las muertes masificadas por cataclismos, guerras y un sin fin de cosas, es cuando nuestro ser se paraliza y pensamos que nuestro paso por esta vida es efímero.

Pocas personas se preguntan que es el mundo de las sombras.
Nadie lo sabe y los más atrevidos piensan o dicen que, la vida allá es un silencio total. Nada la altera. Las horas huérfanas, desaparecen en las sombras que acompañan la soledad que allí hay.
El tal mundo, según pienso yo, está muy habitado, no de personas humanas, sino de puntos de luz que corresponden a los que dejaron
esta vida. Es como si dijéramos, a la espera de poder llegar a su destino. Por lo tanto ese mundo de las sombras, no es ni oscuro ni tenebroso.

Muchas veces he tenido la necesidad de pedir algo y siempre recurro a un ser querido familiar fallecido recientemente. Lo obtengo. No me falla. Cada vez estoy más convencida que “ellos” siguen a nuestro lado, que nos ayudan y, que de alguna forma u otra, tratan de que no suframos la ausencia de ellos.
No olvidemos jamás que esa pequeña luz que transmiten en ese mundo, es alguien que sigue muy cerca para ayudarnos.

*Una luz en la sombra, es alguien que vela por ti.








León -15- 10- 2013

lunes, 1 de abril de 2013

UN GRAN VACIO

                                    




Yo me pregunto y, muchos nos preguntamos alguna vez que otra, ¿qué ha sido de fulano o mengano? ¿Dónde están? ¿Seguirán vivos? Y es que a veces cuesta trabajo pensar cómo una o más personas, de la noche a la mañana, se hallan difuminado por completo.


Tenemos casos de gente dedicada al mundo del espectáculo en todas las versiones, sin ir más lejos, que llegan a la cúspide. Sus meteóricas ascensiones suelen ser, por lo general, muy ostensibles y sus rostros prevalecen tanto en noticias, como prensa o revistas. A veces, nos llegan a atosigar tanto, que nos sentimos unos parias a su lado. No hay acto o fiesta en el que no veamos al famoso o famosa de turno. Lo copan todo. Sus conversaciones insustanciales dan el tono justo, para medirlos como unos petulantes.

Se vanaglorian de hacer esto o lo otro y la gente sencilla, como nosotros, nos quedamos embobados oyendo sus majaderías. Porque una cosa es escuchar a una persona que sabe hablar y además lo que dice se puede oír porque trata de temas que nos agradan. Cosa que ésos otros, jamás podrá prestar toda nuestra atención. Airean sus vidas sin el menor recato.


Bailamos al son que nos tocan y tan contentos. Nos manejan a su antojo como si fuésemos cosas superfluas de usar y tirar.
Ponen precio a todo lo que cualquier mortal es de lo más normal.. Sus exclusivas millonarias nos hacen enrojecer de vergüenza a los que un acontecimiento familiar es algo más bien íntimo. Pero como decía mi abuela: “En ésta vida todo tiene su fin y lo que sube baja”. A veces más deprisa de lo que uno espera.


De efímero podemos calificar el paso por esa gloria que muchos tocaron. Todo trigo que no es limpio se desecha y es cuando un gran vacío envuelve a esas personas que carecen de toda ética. Se indaga en sus mundos, la mayoría de las veces oscuro y deprimente. Los entresijos de sus ocultas vidas salen a flote y con ello, el fin de sus reinados. Su estrella se apaga para siempre. Su pista se pierde en la noche de los tiempos. Sólo podemos decir: Qué lástima, caer en ese vacío por creerse unos intocables.







R.P.00/2008/1319

León, 30 Noviembre 1996

viernes, 1 de marzo de 2013

CUÁNTA CAPACIDAD DE OLVIDO







                          ¡CUÁNTA CAPACIDAD DE OLVIDO!


Es una expresión que en más de una ocasión la hemos oído o bien lo decimos, al comprobar por nosotros mismos esa suficiencia que sólo puede tener el ser humano ante lo que la vida nos depara.
Como seres inteligentes que somos, ya que es un don del que en mayor o menor medida está desarrollado en nosotros, se activa para que nuestra mente se aquiete y los recuerdos dolorosos puedan sustraerse y no perturben nuestra existencia.

No es que olvidemos, ya que las cosas que nos pasan y el rememorar a ciertas personas ausentes, siempre estará latente en algún rincón de nuestro ser.
Las personas que tenemos esa capacidad de neutralizar todos esos sentimientos no carecemos ni de emociones y sí, tenemos un corazón tan grande o má de los que no olvidan.

¿De qué sirve hablar, pensar o llorar a tal persona? ¿Acaso creemos que esa actitud nuestra es la más acertada para llenar la vaciedad que nos invade? Rotundamente no. Hay que saber encajar los golpes y no seguir día a día alentándoles con los recuerdos. La grandeza está en los seres que no se ofuscan en lo que ya no tiene remedio.
No hay que escandalizarse porque esas mujeres u hombres sigan el curso de sus vidas, bien con sus actividades o en su proceder cotidiano, aunque un número indeterminado de gente sí lo hace y, no contentos con sus arcaicas ideas, suscitan con su pertinaz verborrea la inmadurez de otros que sólo viven para eso para crear y expandir comentarios que pueden hacer mucho daño.

Hace unos días puede ver y escuchar a una mujer, que habiendo perdido a dos de sus seres queridos en escasos días, hacía gala con todo su esplendor en seguir trabajando, cumpliendo sus compromisos adquiridos antes de ese luctuoso hecho, tratando de dar una imagen alegre. Sinceramente le admiré porque; aunque su dolor era grande, no lo exteriorizaba y no pude por menos de pensar y decirme ¡Cuánta capacidad de olvido tiene el ser humano! Pero no en el sentido estricto de la frase, sino más bien en la fuerza interior que algunos poseen. Y digo algunos, por no molestar a los que piensan: “que es muy fácil decirlo, pero muy difícil estar en su piel cuando se enfrentan con algo que más pronto o más tarde llega”.

Mi intención no es herir a nadie. Sé que muchas personas son muy susceptibles y por supuesto, que lo único que puedo decirles es que no están solos, que el trago más amargo que han tenido que beber, lo hacemos a diario muchos cientos de personas sin tener sed de él.
¿Qué sería de nosotros sino dejamos de lamentarnos? ¿Es que no sabemos ya que en esta vida todo tiene su principio y su fin? Vivamos el momento presente con alegría y dejemos a todos ésos que se fueron: familiares, amigos, conocidos, etc., que descansen en paz.
Seamos positivos y no nos neguemos ni a nosotros, ni a los que nos rodean, una sonrisa. Como dice: T. LOBSANG RAMPA,  a la “La muerte no constituye un tiempo para llorar, ni en realidad para entregarnos a la tristeza”

Dediquemos nuestras fuerzas en disfrutar en disfrutar de ésta maravillosa vida ¡Hay tantas cosas en ella! No dejemos que la desolación y frustración entre en nuestras vidas.
Ayudemos con nuestra entereza a todos esos seres oprimidos y temerosos. Reafirmemos ese apoyo a los que se hunden y con sus lágrimas son incapaces de ver una puesta de sol, la hermosa flor que nace, después de que sus raíces quedasen enterradas por la nieve del largo invierno.
Sigamos el ejemplo del ECLESIASTÉS 3: 1-8 donde dice en uno de sus párrafos lo siguiente:

“Hay un tiempo para llorar, y otro para reír”. Sigamos el ejemplo.

 









R.P.00/2008/1318

León, 29 Abril 1999


miércoles, 2 de enero de 2013

C A M I N O S




Dicen, que todos los caminos llevan a Roma. No sé quién lo dijo, pero para llegar ahí, hay que dar muchas “patadas”, tener buenas piernas y lo más importante, una cartera bien repleta, aunque hay mucha gente que no sé cómo se las arregla, pero siempre tienen suerte, de lo que me alegro.

Caminaba sin rumbo mientras iba pensado en cosas. Poco a poco, los pasos me llevaron a una zona muy tranquila. Estaba muy frondosa, no dejaban ver el sol que era tapado por los grandes árboles muy cargados de hojas.

Se respiraba mucha paz y tranquilidad. Según me fui adentrando por un camino de pequeñas losetas que, ignoraba dónde me llevaría puesto que era la primera vez que iba allí.











“Todos los caminos nos conducen a Roma” la frase vino a mi mente, mientras proseguía el caminar.

Era un claro que al final había un precioso y tranquilo lugar con pérgolas en las que había plantas enraizadas unas con otras, que colgaban dejando ver flores de un color maravilloso. El espectáculo era todo un lujo, si se sabía apreciar el conjunto. Una fuente en el centro, arrullada por jardines llenos de rosas que dejaban escapar el aroma tan suyo. Los bancos que había estaban salpicando el centro.

Me paré ante lo que mis ojos veían “¡Qué maravilloso! –musité en voz baja. Sólo tenía ojos para admirar lo que ese rincón alejado de un ruidoso y cada vez más alterado mundo, me ofrecía “Está detenido, nada le altera” _volví a decirme.


Después de haberme saturado, regresé al presente y observé a las personas que sentadas en los bancos, parecían pasar de todo lo que a su alrededor había.

Miré uno a uno ¡Dios! Estaban ausentes, sus miradas así lo atestiguaban.

Se refugiaban de su soledad y abandono en ese lugar tan hermoso, para no sentir su corazón que lentamente se apagaba.

“Un anciano querido, es como un invierno con flores” –era un proverbio Alemán, que se hizo dueño de mi mente al verles.

Allí rodeados de flores, deseaban sentirse queridos. Me di la vuelta, mis ojos estaban arrasados de lágrimas.





León 16 Septiembre 2011






























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