B E L
É N
“Hace muchos años, en Belén de Judea, nació un
niño al que sus padres llamaron Jesús. Era una
noche fría, y al no encontrar cobijo en ningún
sitio debido a la cantidad de gente que había
llegado para empadronarse, se refugiaron en un
establo dado la proximidad del parto. Cuando
nació, su madre lo envolvió con pañales y
amorosamente lo acostó entre las pajas. Una mula
y un buey, daban calor al ser más hermoso que el
padre había creado.
Así podría comenzar esta narración tan maravillosa
de algo que sucedió hace casi dos milenios. Fue el
acontecimiento más notable en la historia del género
humano.
Han pasado muchos años y hoy, nosotros, tratamos de hacer patente ese hecho con la imaginación. Construimos la pequeña aldea de Belén y elegimos un lugar destacado para poner el misterio más grandioso.
Todos estamos felices por conmemorar
este nacimiento que ya es historia; pero no nos engañemos: sabemos, hoy
mejor que nunca debido a los medios de
comunicación, que en el mundo nacen muchísimos niños no deseados, no amados,
que no tendrán jamás el regazo de una madre que les dé su amor como María lo
dio a su hijo Jesús.
En este mundo tan lleno de egoísmo,
anteponemos lo material a algo tan hermoso como es el nacimiento de un niño.
Anulamos el sentimiento de ese amor que late en lo más profundo de nuestro ser,
no importándonos en absoluto nada que no sea una felicidad ficticia.
Estamos en Navidad, una fecha clave
para mostrar todo nuestro amor hacia los más desprotegidos. Nacerán muchos
niños que sólo aspiran a tener el cariño de una madre, y mientras que unos lo
conseguirán, otros por el contrario, jamás sabrán qué es eso.
Preparemos el pesebre y gocemos de
ese don que sólo nosotras tenemos: ser madres.