EL SECRETO ESTA EN LA LLAVE

viernes, 10 de enero de 2014

QUERIDA ABUELA


                        


                                            NOCHE   MÁGICA

Querida abuela: La noche pasada, ha sido la más hermosa que he tenido ¿Por qué?, te preguntarás. Mientras dormía, me hicieron una visita los Reyes Magos. Es fabuloso ¿no lo crees así? Me hubiera gustado mucho el verles, pero el sueño pudo más que mi deseo.
Junto a la ventana, dejaron lo que les pedí.
Mis papas me enseñaron a ser una niña prudente y sólo pedí un juego. Ellos me dejaron, libros de aventuras, un bonito gorro de lana, chucherías y un hermoso diario que lo usaré cuando tenga más años.

Es el primer año que tengo conciencia de ésta fecha pues antes, era poco más que un bebé. Papá nunca ha querido quitarme la ilusión y menos la noche de Reyes
¿Sabes? Tengo unos papás muy sensatos y desde que pude  entender bien las cosas, hablan conmigo de temas que solo son para mayores, esto es al menos la opinión de Ana, mi compañera y amiga del cole, cuando le comento alguna que otra cosa.
Me dicen, que yo he tenido la suerte de nacer y vivir en un lugar privilegiado. Tengo comida, ropa, casa y gente que me cuida y me quiere mucho. Luego siguen diciendo, que otros niños, ni siquiera tienen lo más necesario, que carecen de todo y su vida es muy angustiosa y triste.

Me han enseñado a conformarme con menos y lo más bonito de todo, a llevar regalos y ropa a los niños que están solos y sin familia. Por lo menos ellos también tendrán una noche mágica como la tuve yo
Es muy penoso abuela ver lo triste y solos que están. No tienen una mamá como yo, que les de las buenas noches al acostarlos. Ni caricias, ni besos.
Abuela, soy muy feliz por lo que tengo y más por la hermosa noche que tuve. Besos de tu pequeña Katia.








R.P. 00/2008/ 1314
León 14-11-2000

jueves, 2 de enero de 2014

QUERIDA ABUELA



                 

INTRODUCCIÓN



Querida  abuela: Hoy comienzo  a escribir estas cartas que prometo hacerlo siempre, que necesite  confiar en ti. Te contaré todo lo que me ocurra en las diferentes etapas por las que pasaré, según pasen los años y te diré, cómo me siento cuando soy feliz o cuando me sienta triste. Ahora, soy una niña muy contenta libre de problemas, de los muchos que me esperan según crezca.

De momento lo único que me importa es, ser la muñequita de mis papas y la hermanita “coqui” de mi hermano. No sé por qué me llama así, aunque  su especial tono en pronunciarlo, me gusta mucho.
Nos llevamos muy bien y como es mayor que yo, me ayuda mucho en mis tareas del colegio. Es muy cariñoso y paciente. Nunca se enfada conmigo, aunque a veces tenga motivos para ello. Pues reconozco ser un poco mandona.

Es un buen estudiante y tengo la misma confianza que mis papas, en que sacará unas buenas notas  para empezar la carrera que le gusta.
Espero que cuando llegue a sus años, puedan estar también orgullosos de mí, pues me gusta estudiar y creo, que llegare a ser una bióloga. No te rías al leer esto, ni pienses que soy muy pequeña para decir lo que me gustaría ser de mayor.

Ahora mis únicas preocupaciones son las de una niña, que aún está durmiendo con un gran oso de peluche y viendo en la tele, las aventuras de Pikote, cuando he terminado mis deberes. Me río mucho con él, pues todo le sale mal y no hay día, que se vaya a la cama con una tirita o una venda en el cuerpo. Te estoy escribiendo  antes de irme a la cama. Hasta la próxima que te escriba y sepas todo lo que ha sido mi vida.
Recibe un cariñoso beso de tu pequeña.  Katia.





R.P.00/2008/1314
León-14-11-200

sábado, 14 de diciembre de 2013

UNA NOCHE BUENA, BUENA






La cocina pequeña se iba haciendo más triste y fría cada poco tiempo, la bombilla derramaba una pequeña luz sobre las cabezas  de los que allí estaban.
La madre con sus cuatro hijos pequeños, trataba de darles el calor que necesitaban al estar la chapa fría. No había nada que necesitase su lumbre, las cazuelas estaban vacías, como también lo estaba la carbonera bajo.
Era una noche fría, nevaba y por una minúscula ventana con unos visillos deslucidos que intentaban tapar la oscuridad rota por los copos de nieve, que trataban de hacerla más vistosa.

Nadie de los allí reunidos les gustaba esa estampa tan llena de un hermoso significado: La Navidad ya está aquí.
El silencio se cernía sobre una cocina en la cual, se habían roto todos los vestigios de una noche buena. Noche del nacimiento del niño Jesús. No osaban ni abrir la boca para quejarse del frío que lentamente les iba entumeciendo los miembros inferiores, solo el niño pequeño comenzó a llorar. Ni los besos y caricias de la madre le calmaban.
-¡Oh Dios! Qué sufrimiento –murmuró.

Se encontraba tan hundida por el dolor de no poder dar a sus hijos lo que necesitaban. Les abrazó con más fuerza e intentó darles más calor. El ruido del llamador en la puerta hizo que se sobresaltase.
_Mamá, están llamando –le dijo uno de ellos soltando el abrazo.
Inquieta se fue a la puerta y preguntó con voz débil.
La respuesta le llegó a  través de ella.
_Soy tu primo Emiliano, abre no puedo  entretenerme, me esperan abajo.
No era el día de los reyes, pero estos habían adelantado la fecha y uno de ellos, fue encargado de llevar lo impensable.
Abrió la puerta y ante sus ojos llorosos, paquetes y bolsas llenaban el pequeño espacio, No había nadie.

La pequeña y fría cocina cambió de improviso. Las cazuelas se juntaban en una chapa muy caliente.
_Mamá ¿existen los Reyes Magos? –le preguntó el pequeño asiendo la cuchara de sopa caliente.
_Creo que sí. Uno de ellos adelantó el viaje y nos dejó el regalo más hermoso.
_¿Cual mamá? –preguntó otro.
_UNA NOCHE BUENA, PERO BUENA.









León – 13 -9 - 2013

* hasta el día de hoy, van contabilizadas
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domingo, 1 de diciembre de 2013

REGRESAR AL PASADO


De vez en cuando creo que es muy positivo regresar al pasado, ya que su recuerdo nos hace dar un repaso a esos años, a veces lejanos, y a veces muy ligados  a nuestra vida, para hacer un examen y ver claramente, cómo nos influyeron o cómo prevalecieron en ella.
Como en todos los debates, siempre hay posturas y opiniones muy válidas de uno y otro bando, en las cuales se deja muy claro que, evocar esos años, es muy deprimente para unos, y por el contrario él rememorarlos, es motivo de nostalgia y satisfacción para otros.

En días ya pasados, asistí a una exposición de fotografías que recogía diversas instantáneas de la ciudad de León. En ellas, podía verse cómo a través de los años, tanto sus calles, plazas, paseos, casas y gente..., habían  dado  un cambio tan radical que, en determinadas fotos, tuve que escuchar las conversaciones de la gente mayor, para poder ubicar dónde se encontraba antes lo que mis ojos veían. Y no es por que no tuviera la correspondiente nota debajo de la foto indicándolo, sino que era tal el cambio que, sinceramente, me sentí perdida, y a la vez gratamente sumida en mis recuerdos.

El edificio grande y vetusto del Hospicio, donde hoy está Correos, trajo a mi memoria la niñez ya pasada, de cuando  íbamos a espiar por sus ventanas la privacidad  de unos niños como nosotros, que se hacinaban entre la suciedad y el desamor. Luego, años más tarde, cuando fue el Conservatorio de Música, en él iniciaba  mis estudios de piano.
Los recuerdos siguieron saliendo a flote al ver el chalet de Ordoño II, ahora convertido en un moderno edificio que pronto será el Ayuntamiento. En él, ¡cuántas exposiciones de pintura contemple!
Los aguinaldos, acumulados a los pies de los guardias de tráfico en las Navidades, me hicieron sonreír. Mi hermano me llevaba a ver esas dádivas tan generosas, regaladas a unos hombres que trataban de regir lo mejor que podían, un caos circulatorio que ahora dos colores, el verde y el rojo, mantienen a raya.

La inmaculada belleza de la nieve, me sumió en años atrás cuando el invierno era eso: invierno. Sólo hay que ver  la fuente helada de Santo Domingo su vista es todo un espectáculo. Tanta belleza en el centro de León, no desvalorizaba en absoluto el sambenito que largamente se nos dio: el ser una ciudad muy fría en el ambiente, pero no en su gente.

Ahora que la foto que más me impacto, fue  un vista aérea de León en la cual pude vislumbras, entre una maraña de tejados y calles, la casa donde yo nací.
Confieso que volví sólo para ver dicha fotografía, me planté delante de ellas y el tiempo dejó de existir para mí. Ante su vista repasé lentamente, año tras año.  Las vivencias que en ella tuve, fueron tan extraordinarias, que la nostalgia de esos años que jamás volverán me dejó triste y con muchísimas ganas de llorar. Hoy esa casa ya no existe. Hace tiempo que una pala excavadora deshizo mis mejores años y rompió en añicos todos mis sueños.

En fin, como dije al principio, el poder haber visto esas fotos de cuando éramos unos niños, o de cuando ya estábamos en edad de bregar en la difícil lucha por un trabajo que nos sacara de nuestras penurias, tal vez nos halla traído recuerdos felices o por el contrario, más bien dolorosos.  Porque para muchos el echar la vista atrás, es como desbrozar unos años cruciales de los cuales quieren olvidarse y pasar a un presente quizá más digno.

En todo caso, esas fotos para bien o para mal, nos   hicieron retomar o vislumbrar un pasado, que espero de todo corazón como el artista que las tomó, no nos haya traumatizado.








R.P. intelectual 00/2008/1318
León,  1  Octubre  1997






viernes, 1 de noviembre de 2013

EL MUNDO DE LAS SOMBRAS





Cuando alguien menciona esa frase, el silencio es unánime.
Todos eludimos no hablar de ese tema, pero está ahí queramos o no.
Cada segundo de nuestras vidas, la muerte de cualquier ser humano, interrumpe la placidez de seguir vivos y las muertes masificadas por cataclismos, guerras y un sin fin de cosas, es cuando nuestro ser se paraliza y pensamos que nuestro paso por esta vida es efímero.

Pocas personas se preguntan que es el mundo de las sombras.
Nadie lo sabe y los más atrevidos piensan o dicen que, la vida allá es un silencio total. Nada la altera. Las horas huérfanas, desaparecen en las sombras que acompañan la soledad que allí hay.
El tal mundo, según pienso yo, está muy habitado, no de personas humanas, sino de puntos de luz que corresponden a los que dejaron
esta vida. Es como si dijéramos, a la espera de poder llegar a su destino. Por lo tanto ese mundo de las sombras, no es ni oscuro ni tenebroso.

Muchas veces he tenido la necesidad de pedir algo y siempre recurro a un ser querido familiar fallecido recientemente. Lo obtengo. No me falla. Cada vez estoy más convencida que “ellos” siguen a nuestro lado, que nos ayudan y, que de alguna forma u otra, tratan de que no suframos la ausencia de ellos.
No olvidemos jamás que esa pequeña luz que transmiten en ese mundo, es alguien que sigue muy cerca para ayudarnos.

*Una luz en la sombra, es alguien que vela por ti.








León -15- 10- 2013

lunes, 14 de octubre de 2013

CUANDO EL AIRE LLEVE TUS SUEÑOS


               


                 

       Llámame si sufres una pena
Llámame si lloras y nadie te consuela.
Llámame cuando estés sola,
abandonada por el destino.
Llámame en esa soledad que te oprime
y no te deja respirar.

Llámame cuando tu voz se apague,
y no tengas fuerzas para gritar.
Llámame cuando no encuentres lo que
has perdido, yo te ayudaré.
Llámame en el frescor de la noche, mis
brazos  abrigaran el aterido corazón.

Llámame en la oscuridad de la noche,
mi cálido aliento disipará sus sombras.
Llámame cuando el sol se escape por el
horizonte y necesites abrazarme.
Llámame  cuando el aire lleve los sueños
y no quieras despertar.


Llámame si no ves la luna brillar
desde la ventana, yo te ayudaré
a que brille solo para ti.´
Llámame cuando las hojas de los árboles
se estén cayendo y necesites apoyarte
en mis brazos.

                      
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León 1 Agosto 2012

martes, 1 de octubre de 2013

CUANDO LA TIERRA DUERME






“No la despiertes.  Déjala dormir. Necesita descansar, está agotada. Mimalá,
ámala, ella será tu último refugio cuando digas adiós”
__¿Por qué te enfadas así?
__No estoy enfadada.
__Entonces, ¿por qué machacas así la tierra con esa piedra?
__Lo hago para ahogar mi rabia.
__Ves cómo estás enfadada. No deberías hacer eso.
__Cuál, ¿machacar la tierra?
__Sí.
__¿Por qué? No sufre, no sangra, no llora, no grita.
__Eso crees tú. La tierra está tan viva como tú y yo.
__Ya no soy una cría. Soy una mujer.
__También lo soy yo, pero  nunca olvidaré las palabras  que un día me dijo  mi abuela cuando yo era  una niña y, al igual que tú, descargaba mi furia contra la tierra a patadas.

“No la despiertes...”

Sus palabras, me abrieron a un mundo desconocido y hermoso. Me hizo caminar descalza para que mi piel tomara contacto con ella. Que supiera de su aspereza,  su blandura. En mis manos depositó un puñado de ella. “Cierra los ojos, me dijo, y trata de oír lo que te dice”.
Estaba triste, bajo ella había mucho sufrimiento. Ni los cálidos rayos de sol, ni las bellas flores que había, eran suficiente motivo para que olvidara, que en sus entrañas, miles y miles de cuerpos habían encontrado su final en una guerra sin fundamento alguno como
 lo son todas las guerras.
Desconcertada, dejé que se escurriera entre mis dedos.

“Déjala dormir...”

-“Tienes que respetarla. Está viva y vive para que tú puedas vivir. Ella sufre cuando la maltratamos. Nos ha dado todo cuanto le pedimos y nunca se queja de nuestro desmedido pedigüeño. No seamos tan injustos con ella cuando todo su esplendor decaiga, desaparezca, es tiempo de arroparla y esperar su nuevo despertar”.

“Necesita descansar...”

-Durante meses y meses, luchó contra La Naturaleza, que le regaló de todo. La abrasó, secó y resquebrajó. La mojó tanto, que incluso a veces la inundó. Cuando se preparaba para su letargo, el frío y la escarcha, hicieron que su desolación fuera más triste. Pero ella, siempre fiel a esa humanidad que la cuida, pese a todos esos sinsabores que soportó, nos alimentó y vistió sus mejores galas en honor a unos seres, que la mayoría de las veces, no lo merecemos.

“Está agotada...”

-Siéntate a mi lado.
Junté mi pequeño cuerpo al lado del suyo. Su cálido abrazo envolvió mi pequeñez.
-“Mira lo que pisas”.
Sus manos añosas, pero llenas de fuerza, tomaron una tierra seca, desvaída, que se apretujaba en pequeños terrones para darse un aliento que los días iba acortando.
-“Ya no está firme, ni presta como meses atrás. Su cansancio  junto a su sequedad, hace que parezca muerta. No lo está. Cuando la tierra duerme, nos invita a su descanso y nosotros sabedores de todo su esfuerzo, lucha y paciencia, la dejamos dormir. Lo merece. No la pidas ahora, lo que tan generosamente nos dio en su tiempo”.

¡Mimala! ¡Ámala!

-“Lo mismo que amas a tus padres, ámala a ella. Cuando naciste, ya estaba aquí. Recibió tus primeros pasos, tus juegos y también, tu rabia cuando algo te salía mal.
Alguna vez, sentiste su mordedura dolorosa en las rodillas. Está viva y muestra de vez en cuando su enfado.
Aprende a mimarla. Dala todo lo que necesita. No es muy exigente y, ¡te lo agradece tanto! Niña mía, eres aún muy pequeña quizá para entender todo esto que te estoy diciendo, pero creo que es ahora cuando mejor se entiende todo.
A mí, nadie me enseñó  lo que te estoy diciendo, cuando tenía tu edad. Pero yo nací a su lado. Corrí como un cervatillo, libre, descalza sobre ella  aprendí mucho. Su olor cuando es mojada por la lluvia, no tiene igual. Es limpio, fresco, como un bebé  después de su baño.
Ella fue testigo de mi primer amor. Los besos y caricias que mi ardoroso cuerpo recibía, la tierra era nuestro lecho, soportó con callada envidia, todas esas sensaciones que estremecían todo mi ser”.

“Ella será tu último refugio cuando digas adiós ...”

-“Cariño, en ésta vida todo lo que nace muere. La muerte es algo a lo que jamás podremos sustraernos. Es una cita ineludible a la que todos debemos acudir y ella, la tierra húmeda, seca, apelmazada o suelta, te tomará, te abrazará y juntas os fundiréis hasta que formes parte de ella. La tierra nos recoge a todos. No es racista, ni entiende de dogmas”.
__Tu abuela debió de ser una mujer maravillosa. Sensible y fuerte a la vez
__Eso pienso yo. Tenía unos conceptos muy claros de la vida. Sabía cómo enfrentarse a ella. Fue la mejor maestra que tuve. Todo lo que me dijo y enseñó, quedó muy grabado en mí. Así que ya sabes: “No la despiertes, déjala dormir...





R.P.. 00/2008/1315
León 12 5- 1998