EL SECRETO ESTA EN LA LLAVE

miércoles, 15 de mayo de 2013

PRAGA, CIUDAD MÁGICA





Terminal Barajas

Él viaje es en dos etapas. Primeramente vamos a Barcelona y de allí a Praga.

Volamos sobre un cúmulo de nubes blancas que, desde la pequeña ventana del avión, parecen un mar de cumbres nevadas. Bajo ellas, urbanizaciones, pueblos y ciudades.

El azul del cielo es inmenso y el sol resplandece en toda su intensidad.

El avión ha subido más y ahora estamos sobre la alfombra blanca de nubes que, se juntan como si fuesen compañeros y así, tener más fuerza a la hora de poder dejar salir todo el elemento acuoso que llevan dentro.

Desde la ventana veo que el cielo está muy enfadado con nosotros. Estamos envueltos por masas nubosas y el azul apenas se ve. Nos hallamos volando sobre el mar Mediterráneo.

Llegamos a Barcelona y a las 15,40 el avión Travel Servicié (Compañía Checa) despega. Nos quedan más de dos horas de vuelo. Despegamos y el mar quedó bajo la panza.
Marsella, norte de Italia, Alpes, sur de Alemania y Praga. El sol nos obsequió cuando sobre pasamos el nivel de las nubes. Diviso un barco en la inmensidad de mar.

Marsella, el astro rey la inunda. A lo lejos se ven los Alpes con mucha nieve. Volamos sobre ellos. Las nubes en cúmulos blancos, se confunden con la blancura de la nieve.
Observó los altos picos y veo las cumbres nevosas, parece como si un gran pincel les hubiese pasado sobre ellos. Diviso pequeños núcleos y diminutas casas. Estamos en Inmbrulk. Pasamos sobre Munich. Distingo desde el avión un borbotón de nubes. Parece una gran ola. Volamos sobre la baja

Alemania. Seguimos cubiertos de una inmensa masa de algodón que se extiende hasta el más allá.
Praga nos recibió con olor a flores y a hierba fresca.
 




El hotel está en el centro, es muy “chuli” antiguo y reformado. No hay ascensor, estamos en la 4ª planta. Estaba lleno.

Fuimos a dar un paseo para tener contacto con Praga. Es maravilloso todo, te envuelve y enamora. Todo en centro esta peatonalizado y muy limpio.
 






Hotel U Medvidlkü

Nos sentamos en una terraza enfrente de La Torre del Ayuntamiento. Tiene un curioso reloj. El reloj Astronómico de Praga que esta junto al Ayuntamiento y data del año 1410. En la esfera superior está el reloj Astronómico que indica la hora y posición del sol, La Luna y Venus. En la inferior es un calendario que indica los signos del Zodiaco y actividades agrícolas de cada mes del año.

Otra de las curiosidades es que cada vez que el reloj marca la hora, la figura de un esqueleto que representa a la muerte, tira de la cuerda y hace sonar la campana. Acto seguido, dos ventanas se abren y dejan ver los 12 apóstoles con San Juan a la cabeza.

Reloj Astronómico del Ayuntamiento
Nos acostamos pronto había que madrugar. El sol entrando por la ventana acabó de despertarme. A las ocho me levanté. A las nueve y media bajamos a desayunar y una hora más tarde comenzamos la aventura.

Andar y andar. Llegamos al puente Carlos sobre el río Moldava. A la entrada y salida está en obras. Pasamos sin detenernos, pues íbamos al castillo que nos llevaría toda la mañana. Subir una interminable cuesta en tramos de 12 escalones anchos, un descansillo y vuelta a subir. Así unos 20. Fue lo que me dejó más que cansada. Cinco minutos de descanso y entramos en el castillo.

 





Toda una aventura me esperaba. La Catedral de San Vito, el antiguo Palacio Real,

La Basílica de San Jorge y La Torre de la Pólvora.



  Entrada al Castillo


La Catedral es admirable. El contramaestre de las obras, ante lo grande del edificio y temiendo que se derrumbase se suicidó.

  Es el monumento más importante y con mucha carga histórica de Praga. En su interior La Capilla de San Wenceslao de estilo gótico. Debajo del altar se halla la tumba del oro hecha de oro y piedras preciosas.




 Catedral de San Vito



Luego fuimos al Palacio Real de origen románico. Fue residencia de Reyes, Príncipes hasta el siglo XVI.
Lo más impresionante es una gran sala de estilo gótico donde se celebraban justas de caballos, banquetes y coronaciones. Este salón es el más grande de centro Europa con 63 metros de largo, 16 de ancho y 13 de altura. Su bóveda de estilo gótico de Benedikt Ried, cuyos nervios forman cinco estrellas.


Sala del antiguo Palacio Real

En la actualidad, se celebran elecciones de Presidente de La República Checa para asuntos del gobierno.








La Torre de Alibor. En ella, y grandes y frías

salas, todos los artilugios con los cuales, se

infringían crueles tormentos

 




La Torre Alibor




El callejón del oro fue nuestra siguiente visita. También se le conoce como “calle de los alquimistas”.

Es una estrecha calle formada por pequeñas y coloridas casas del siglo XVI. Adosada al muro del Castillo de Praga. Estas casas en su tiempo, sirvieron como hogar a los guardianes del castillo.


Callejón del oro

Más tarde habitaron en ellas orfebres del Rey que trabajaban en oro. Durante un tiempo vivió en una de ellas Franz Kalka, durante los años 1916-1917 en una casa que ahora es una tienda de sovenirs, como lo son todas las que hay.


Bajamos a comer y luego estuvimos
en el barrio de MalaStrana o Ciudad pequeña.

Una zona que esta entre el Castillo y la orilla izd. De río Moldava. Es uno de los barrios más antiguos de la capital checa. Casas muy antiguas y de estilo barroco. En medio de la plaza esta la iglesia de
San Nicolás. Para mi gusto estaba recargadísima tanto de estatuas, como de pinturas, desde abajo a arriba.

MalaStrana

En el techo de la nave principal se pueden ver las pinturas de Juan Lucas Kracker del año 1760, con pasajes de la vida de San Nicolás.

Se conserva el órgano barroco que en ocasiones tocaba Wolfgan Amadeus Mozart cuando estuvo en Praga. Luego, una idea muy bonita. Un viaje en un crucero por él Moldava. Programado para el día siguiente, adelantamos la fecha y estar sentados en la cubierta, nos llenó de satisfacción y más oyendo de fondo la música de Smetana.


  Nos sentamos en una terraza teniendo enfrente el puente Carlos a unos pasos del río Moldava. Cenamos y nos fuimos al hotel. Dormí de un tirón.

A las 8 y media nos levantamos, después de desayunar fuimos a ver el cementerio judío.

 



Paseando en barca, sobre el río
Moldava

Data del siglo XV y es el lugar con más carga emocional del barrio Josefov.

Grande y muy triste. Muchísimas lápidas pequeñas, grandes, ladeadas, erectas y juntas. En él están enterrados miles y miles de judíos. El suelo tiene más de diez niveles.
Enterraban y cuando estaba lleno, echaban capas de tierra y así quedaba listo para seguir


Antiguo cementerio Judío

enterrando. Se conservan 12.000 lápidas. Entre las personalidades que se hayan enterradas, esta el rabino Loew de Praga, apodado “el Maharal”. La tumba del mundial escritor Franz Kafka.



Como no es costumbre de llevar flores, vi que

había pequeños guijarros encima y deseando

dar mi pequeño recuerdo a esas personas


muertas por ser judías, recogí un puñado del

suelo y fui depositando una a una sobre las
erectas lápidas.

En esos momentos sí que alguien les recordó.

 


Cementerio Judío


Visitamos las Sinagogas: Maisel, La Española, Pinkas y La Klausen.
La sinagoga Pinkas es de estilo gótico tardío y construido en el año 1535 al lado del cementerio. En sus paredes están escritos los nombres de las víctimas judías de Bohemia y Moravia asesinados por los nazis. En el primer piso se puede ver la exposición “Dibujos de los niños del campo de concentración de Terezín 1942-1944.


La sinagoga Maisel, es un edificio es un edificio de estilo neo-gótico del año 1905, alberga exposiciones de la historia de los judíos en Praga desde el siglo X. 

La sinagoga Klausen es de estilo

barroco construida en el año 1694 y

reconstruida en 1884 expone piezas

del museo judío. En la exposición se

pueden ver desde objetos litúrgicos

y tradicionales hasta manuscritos hebreos.

  Nombres de judíos muertos

Comimos en una terraza frente Él Moldava, antes pasamos por delante del edificio de La Filarmónica de Praga. En las alturas, hay muchas estatuas de músicos célebres.

Cuenta la anécdota que, cuando entro en Praga Hitler dijo que, deseaba que se destruyera la imagen del músico judío. Quitaron a Wagner en vez de Meldelson.

Luego fuimos al mercado de frutas, hortalizas y muchas cosas. Me compré una taza para el café con imágenes de Praga. Cuando estuvimos en el barrio judío, había comprado un collar de fantasía para el verano, aunque me lo puse nada más pagarlo e imanes de pequeñas imágenes de Praga para poner en la puerta del frigorífico. Nos sentamos en una terraza a descansar. Hace calor.

Luego nos vamos a la plaza de La Ciudad Vieja. Todos los edificios que hay en ella, son cada uno de diferentes estilos. Las fachadas barrocas predominan. Me senté delante de un gran monumento al reformista Janhus tomando un helado de nata-nuez.
 



Fuimos a cenar a una taberna checa Flekü en la cual, tomé por vez primera una jarra de cerveza negra(buenísima).

Mientras cenábamos, cayó una fuerte tormenta, pero cuando salimos ya no llovía, aunque se oían truenos lejanos y se veía algún rayo.
 
Taberna checa
 



Terminamos en la cafetería Slavia. Tomé un capuchino de canela y naranja.

Encima de esa cafetería vivió el músico Smetana.

 



Foto cafetería Slavia

Amaneció cubierto, debió estar lloviendo por la noche. Esta fresco y nos lanzamos a seguir viviendo el nuevo día. Pasamos por el mercadillo y compramos varias cosas.

Visitamos la iglesia de San Nicolás. Una de las mejores de estilo barroco. Llena totalmente de imágenes y pinturas laterales y en la cúpula. Bonitas escenas de un cuidado colorido y temas religiosos. Luego nos acercamos a ver la de Santiago de estilo barroco e igual que la anterior.

Después, andar y andar por las Avenidas Nuevas. Antiguamente eran fosos y mercado de caballos y en la actualidad es lo más moderno de la ciudad.

Bajamos por la calle junto al río y en medio de todos los edificios barrocos, ves “La Casa Danzante” enormemente moderno. Cuando la guerra, una bomba cayó en medio de los edificios dejando un gran agujero, estuvo mucho tiempo así hasta que edificaron esa casa.

Vamos a la colina Petrin en funicular. Las vistas son preciosas de la ciudad de Praga.



Vista de Praga


Entramos en la sala de los espejosvernos los cuerpos de formas diferentes, hizo que las carcajadas salieran de forma espontánea de mi boca. Fueron los minutos más gratificantes que nos hicieron pasar esas imágenes.

Cuando bajamos nos sentamos en la terraza de Upatrona a comer, cerca del puente Carlos.



Sala de los espejos

Y llegó el momento. Pasamos el puente con lentitud, admirando cada una de las 30 estatuas. Fue el primer puente en atravesar El Moldava, uniendo Mala Strana con la ciudad vieja.


 Es el puente más viejo de Praga y el segundo más antiguo de La República Checa. Se inició su construcción en el año 1357 tras la aprobación del Rey Carlos IV y
finalizó a principios del siglo XV. Su nombre actual lo adquirió en 1870.

El puente tiene unos 510 metros de longitud. Las estatuas fueron colocadas durante el año 1683 hasta 1828. En los dos extremos del puente se ven dos torres defensivas.
El Puente Carlos
Como siempre y sea la hora que sea, es el lugar más concurrido de Praga. Actualmente está en obras. Hay tramos al empezar y terminar que están levantando el suelo y su hondura es más de un metro más o menos. Están cambiando todas las instalaciones agua, luz etc. y un nuevo adoquinado.

Espero que la obra siga con la limpieza de las hermosas estatuas, pues están negras y no se sabe cómo eran en su comienzo.

Pienso que, teniendo un turismo tan grande y el puente es visitado tanto, tendrían que hacer una limpieza a “conciencia”.

Fuimos a cenar a la taberna del hotel. La segunda jarra de cerveza negra que me tomo.








Terminamos el día yendo a un

concierto en el Rudolphinum. Obras

de Vivaldi, Mozart, Pachebel etc. Era

todo de cuerda.

Rudolphinum

Es un edificio impresionante, tiene una sala dedicada a Smetana. Construido en 1876-84 es un homenaje al segundo genio de la música checa. Inaugurado por Antonín Duorak.

El viaje de regreso fue tranquilo. Durante el tiempo que duró el vuelo, lo dediqué a poner en orden las notas que había escrito esos maravilloso días.










*pequeñas notas

Bajaba y subia más de 200 escalones, más cuando fui al castillo. Andaba un promedio de 10 horas (recuperado, públicado por 2ª vez)
R.P. 00/2011/3023

León 30 Mayo 2009






















miércoles, 1 de mayo de 2013

UN SUEÑO LATENTE


                                     ARCO DE LA CÁRCEL


Hoy he vuelto a soñar. Muchos de vosotros pensaréis:

_¡Qué bobada! Eso es normal, lo hacemos todos.

Estoy de acuerdo, puesto que el soñar, es algo necesario para descargar toda la tensión acumulada del día.

“Cuando sueña, el hombre regresa al estado natural y vuelve a sus orígenes

Esto al menos, dice HANNS KURTH, en su “Diccionario de los sueños”

Según los psicólogos: “Los sueños no son innatos, sino la adquisición de un

aprendizaje cultural, no un patrimonio ancestral”.

Como dice FREU: “El sueño utiliza como elementos básicos pensamientos

latentes que obnubilan nuestra conciencia y que corresponden a deseos

normalmente reprimidos”


Pues bien, después de estas pequeñas explicaciones paso a contaros con lo

que sueño desde hace unos años: la cárcel vieja. A veces, me encuentro

fuera, mirándola; observando su estructura y las pequeñas ventanas. Otras,

estoy a la entrada y veo escaleras y puertas. E incluso, me he visto viviendo

dentro, no en calidad de presa. Ni en una celda, sino más bien, en pequeñas

casas que hay en el patio. Alucinante ¿verdad?


Yo he vivido muy cerca de ese siniestro edificio. Cuando era una niña, junto

con una panda de críos, jugábamos por sus escaleras y nos subíamos a un

árbol que había en el centro de dichas escaleras, por fuera. Los guardias que

allí estaban, nos reñían y nos decían que nos fuéramos.

Siempre que traían un preso, no sé cómo nos las arreglábamos, pero siempre

lo sabíamos. Asustados y con mucho miedo, observábamos al reo bajar del

coche cedular esposado y entrar en el que sería su nuevo hogar

Otra de las cosas que más recuerdo, es el ruido que hacían al pasar un hierro

por los barrotes de las ventanas. Los mayores decían, que era para saber si

alguno de esos barrotes estaba roto y el preso intentaba escapar ¡Dios mío!,

si así fuera, creo que debía de ser un intento harto difícil, pues sus altos y

gruesos muros, serían una barrera infranqueable. Claro que, un hombre

desesperado, no creo que piense mucho en esas contrariedades.



Cuando estaba en la escuela Ponce de

León, el reloj de la cárcel medía

nuestras vidas. Sus campanadas,

anunciaban las horas que aún nos

quedaban para salir, bien al patio a jugar,

o para irnos a casa. Ese reloj,  debió de

ser en algún momento o siempre,  más que odioso para los reclusos.

El sonido de su campana, acortaba las horas de los que esperaban el suplicio

o la muerte. Y para algunos pocos, la hora de su libertad.


¿Cuántas historias de barbarie, sufrimiento y tristeza guardan sus muros? No

lo sé, aunque me imagino que muchas. Si las piedras pudieran hablar, ¿qué

nos contarían? ¿Cuántos gemidos y lágrimas habrán quedado impresos en

ellas? Siempre que paso por allí, no puedo por menos de mirar sus altos

muros, sus pequeñísimas ventanas y sin querer, mi pensamiento queda

prendido en los cientos de seres que pasaron por allí, en los que jamás

salieron y lo terrible que debió de ser para ellos el estar privados de esa

libertad, de esa vida que a diario podían ver a través de los barrotes.

Siempre he pensado, que las cárceles no debían existir. Ningún ser humano

tiene que ser privado de su libertad. Pero desgraciadamente, existen.


Hoy, cuando miro el gris edificio, mi corazón encuentra cierta alegría al ver

las altivas cigüeñas que, desde hace poco tiempo, se han instalado en sus

alturas dando a sus viejas y doloridas piedras, todo un símbolo de vida.

Nunca he estado dentro de la cárcel. Mi gran deseo de verla por dentro,

conocer hasta el último detalle de ella, no ha sido posible. No creo que este

deseo mío, haya sido la causa de mis sueños, porque éstos nunca ocuparon

mi mente durante los años que más cerca estuve de ella, sino que lo han

hecho muchos años después. Tal vez, -pienso con desazón- en alguna vida

pasada sí estuve presa, porque: “En estado de conciencia liberada, emergen

del subconsciente y se expresan en el lenguaje simbólico de los sueños”

En fin, que como dice un viejo proverbio:

“Si no hay que vivir para soñar, sí es necesario soñar para vivir”




 






R.P.00/2008/1320

León 6- 2- 1996