EL SECRETO ESTA EN LA LLAVE

sábado, 31 de octubre de 2020

LA POBREZA QUE NOS RODEA

LA P O B R E Z A Q U E N O S RODEA Las estadísticas de cualquier índole, esalgo que últimamente me gusta leer para saber datos, números e informes, de todo lo que sucede en este planeta llamado Tierra. Hoy me ha llamado la atención la pobreza que nos rodea y que se va extendiendo cada vez más, en detrimento de los países del Sur. Las cifras son mareantes. Los millones de personas que intentan vivir en ese lugar del mundo con unos recursos mínimos, hace que nos planteemos la gravedad de una situación cada vez más problemática. La pobreza tal y como se la conoce, afecta en realidad a muchísima gente que vive ya no es países subdesarrollados, sino que la tenemos a la vista en cualquier familia o personas solitarias, que mendigan para poder llenar sus estómagos. Las personas que tenemos un mínimo de piedad, hay veces que nos sentimos incapaces al ver a esas mujeres u hombres, que sufren las consecuencias de su necesidad. Hay que meterse en la piel de ellos y saber afrontar el día a día, para hacer frente a todos esos grandes o pequeños problemas que tienen, al no contar con suficientes medios. Los que tenemos el privilegio de recursos para vivir, no podemos olvidarnos de esos seres que están pasando verdaderas penurias y ser más justos con ellos. Es inadmisible ver, cómo se gasta el dinero en cosas que a la postre, no sirven nada más, para que unos pocos se luzcan o saquen provecho de ello. Tenemos que olvidarnos de una vez y por todas, de la consabida frase: “Siempre habrá ricos y pobres”. Si aceptamos ése dicho como algo que jamás cambiará, estamos cerrando la puerta a millones de necesitados. Hay que ser valientes y forzar a que el destino, interrumpa su inhumano proceder y neutralizar la balanza en beneficio de los pobres ¿Quién ha dicho que no se puede? Querer es poder. No digamos ésta escueta frase en tono impersonal. Rechazo rotundamente esas huelgas en las que vierten al suelo, miles y miles de litros de leche, cuando hay tantos niños sedientos de ella. Rechazo esas huelgas en las que se tiran cajas y más cajas de verduras, frutas y todo lo que hay en los camiones, cuando hay tanta hambre, tanta pobreza ¿Quién gana con estos destrozos? Personas que jamás han pasado hambre. No se puede admitir que un niño vaya a la cama sin cenar. ¿No dormiremos mejor si sabemos, que el pobre de la esquina ya no es tan pobre, gracias a nuestra generosidad en darle la dignidad que merece? Creo sinceramente que sí. *No hay disculpas ni palabras que valgan. Sólo en África generaciones enteras mueren cada pocos minutos por falta de alimento. Sin palabras R.P. intelectual 00/2008/1318 León 24 Mayo 1998 LUA ZIAL

sábado, 17 de octubre de 2020

UNA VENTANA ABIERTA

UNA VENTANA ABIERTA brí esa ventana que hacía muchos años que estaba cerrada. Sus bisagras estaban tan herrumbrosas y viejas que chirrió con un lamento triste. La luz que por ella entró fue tan cálida como estremecedora. Los ojos hacían años que no veían todo lo que de pequeño marcó mi vida. Lentamente me fui empequeñeciendo ante la grandeza de un hecho que, tuvo lugar en una lejana y pequeña aldea llamada Belén. Fui un niño más que feliz. Vivía en una pequeña casa de adobe y llena de rendijas por las cuales, entraba el frío de las noches claras y serenas. Ayuda a mis padres en todo lo que podía hacer. Estaba en busca del pequeño rebaño que teníamos de ovejas. Iban buscando un bocado que llevarse a la boca y cada día, las encontraba más lejos. Tenía frío. Alcé los ojos al vasto cielo. Era diferente. Algo iba a pasar allá en el infinito. Estaban esperando el momento de mostrar al pueblo lo más hermoso que les llenaría de gozo en un corazón hasta ahora vacío. Comencé a correr mientras gritaba contento palabras que solamente las ovejas conocían. Las encontré apretujadas formando un círculo en un montículo pequeño desprovisto de vegetación. Asustadas y temblorosas, empezaron a seguirme. Era un pequeño zagal que las guiaba hasta donde se resguardarían de la fría noche un tanto extraña. La claridad del cielo era cada vez más patente. Corría y corría hasta que tropecé y mi pequeño cuerpo cayó en la fría tierra. Las ovejas que iban tras de mi, se fueron amontonando cerca del dolorido y maltrecho cuerpo. Me alcé sobre los codos ¡Qué resplandor! La luz era tan diferente… Mis ojos pronto vieron el porqué. Una brillante y hermosa estrella, dejaba caer su luz sobre algo que aún lejano no podía ver. Su estela era tan larga que, mi interior supe de antemano algo que ya había sucedido. Presto corrí y corrí con el rebaño a mis espaldas acompañándome con la inusual carrera. Llegando a la aldea ví cómo hombres y mujeres caminaban presurosas. En sus manos llevaban lo más preciado que poseían. Cuando llegué todos me esperaban ¿por qué? –me dije. Pero la expresión de felicidad que el rostro de madre tenía y la pregunta de padre en tono cariñoso, apaciguaron mis temores. _Menos mal que has llegado. Déjame escoger la mejor oveja. _Todas son bonitas padre ¿A quién va destinada? _Al niño que ha nacido ¿no lo sabes? Vamos todos a adorarle. A ofrecerle lo mejor que tenemos. _ ¿Dónde esta? _En un viejo establo entre las pajas de los animales. Era el portento más hermoso que la humanidad había recibido como regalo. Un regalo que la mayoría de los seres no han sabido valorar, ni dar toda la valía que merecía. Lentamente volví a la realidad. La ventana se había cerrado, pero en mi interior se abría otra que los años habían clausurado R.P. intelectual 00/2011/3021 León, 30 -11- 2006