MÚSICA, MAESTRO!
El mundo de los sonidos nos acompaña
desde antes i
ncluso de nacer. Los primeros ritmos que sentimos
son los latidos
del corazón de nuestra madre y del
propio.
Durante el embarazo la voz de la madre
llega a los
oídos del bebé a través de sutiles vibraciones y,
cuando se acerca
el momento del parto, este ya
percibe algunos sonidos del entorno que está
apunto
de conocer.
La música constituye un vehículo
fundamental para
el desarrollo integral de los más pequeños. ¡Dónde
hay música,
hay alegría!
Cuando mayor sea el espectro de
estímulos que el
niño reciba, mejor será su crecimiento. Las
actividades
relacionadas con la música favorecen el
desarrollo de las áreas cognitiva,
emocional, social,
afectiva, motora y del lenguaje.
Cualquiera, tú también puede hacer
música para el
bebé. Sí, una nana puede calmarle, acompañarle y
darle
seguridad.
Cántale despacio y de forma monótona,
imitando del
balanceo de una mecedora. Se calmará. Usa un
volumen de voz
bajito, para que actúe como
relajante. Desafinar es lo de menos; lo importante
es que se sienta cerca.
La letra de la canción puede ser
improvisada. Repetir
palabras tiene un efecto hipnótico que favorece el
sueño.
LEÓN 1- 1´2018